Friday, February 03, 2012

Cultura Guachimán

Que me perdonen todos los compatriotas autocomplacientes y todos los que prefieren mirar la viga en el ojo ajeno en vez de mirar la lagañota de autoengaño con que se desayunan cada día, pero , para variar, no voy a criticar la corrupción en la asamblea o el pitiyanquismo de los grandes oligarcas, o la gafedad de algunos candidatos de la oposición. Tampoco voy a especular sobre la quintota de añgun funcionario o sobre la forma de vivir de algunos boligurgueses, tampoco voy a disparar contra el cinismo de los vendepatrias ni contra la hipocresía de la clase pudiente, eso es facilito, son demasiado cabrones.

No, me voy a limitar a criticarme a mi, a ti, a ella, a él, ciudadano de a pie, mal influenciado desde su más tierna infancia por las pajas autoengañosas de Conny Méndez, o , más recientemente, por los secretos de la felicidad tipo hamburguesa de Paulo Coelho, y hoy voy a hablar de la cultura Guachimán. Sí, me voy a meter con el soberano, ese pueblo sabio, grandioso y bondadoso que nunca se equivoca, excepto cuando accede a algún puestito de poder o cuando se come la luz y se sienta en los puestos azules del metro, contigo, pueblo valeroso, que te las das de vivo, contigo, pueblo de Bolívar y también de Mac Donalds, contigo, funcionario post adecoso que habla de revolución y se queja porque el bono para los niños no le alcanzó ni para un Blackberry, contigo, pueblo bonachón que compras un televisor pantalla plana para tu casa bien equipada y lo revendes porque después de todo te calaste una colota. Contigo, pueblo bigotón que crees en la sinverguenzura de las adolescentes preñadas y sin embargo no dudas de la ética de los doctores que cobran por cada cáncer una millonada, contigo, que cuando tienes algo desprecias al que no es tan vivo, contigo, que alucinas tomando whisky 18 años y hablando de la patria de Bolívar pero no dudas en montarle cachos a tu jeva. Contigo, obeso de carne de primera, que se jacta de tener panas en el gobierno, contigo , dueño de una cuatro por cuatro que consume la tercera parte del ingreso petrolero, contigo, que crees que te lo mereces todo , que lo vales todo, y que en el fondo simulas ser pobre para obtener prebendas y después jactarte de lo enchufadito que eres. Contigo, que te preocupas del sueldo de los diputados y de la piscina de algún funcionario y no dudas en robarte lo que puedes, ya sean llamadas u horas de trabajo, contigo que , no eres un corrupto de cuello blanco porque sencillamente no tienes esa suerte, pero que en tu mundito mediocre haces lo que puedes para tener más que los demás o para ser más, o para hablar guevonadas y no preocuparte de tus incoherencias.

Hoy voy a hablar de la cultura guachimán, una de las peores plagas heredadas de el modelos, rentista, clientelista y mojoneadista hijito de nuestro nuevoriquismo petrolero, adequista y farsante.

La cultura guachimán consiste en los siguiente. Eres vigilante de un estacionamiento de centro comercial, eres paco o eres un seguridad del ministerio, o eres portero de una discoteca de mierda en sabana grande, o simplemente , eres un funcionario

pero tú no te preocupas por respetar las leyes, tu sólo te preocupas de esa tajadita de poder que tu pasado de policía te ha otorgado, o ese primo enchufado en el gobierno, o ese hermano que logro tener su propia discoteca, y entonces, cuando , por ejemplo vez a un peludo en bicicleta , o vez a una jevita con demasiado escote o vez a alguien que no te cae bien, entonces te inventas una ley sobre la marcha, por ejemplo, aquí no se puede pasar en shores, o aquí esos escotes están prohibidos, o aquí, no se pueden traer bicicletas, y , en un segundo, te inventas un reglamento, no sé si con el fin de sentirte poderoso o con el sólo fin de que te paguen una vainita por cuidar la bicicleta o por hacerte el loco cuando ves ese escote. Para los que no entiendan este proceso paquistico mental , citaré un ejemplo sacado de este diario. El otro día un ciudadano escribió indignado porque no lo dejaban entrar en bermudas a una maternidad, preguntando qué clase de ley era esa. La respuesta del departamento de seguridad fue la siguiente (cito de memoria) según nuestro reglamento no se permite entrar en esta maternidad con vestimentas inadecuadas, escotes, pantalones cortos o camisetas. Típica respuesta de mamerto. Un bermuda o una camiseta o un escote son inadecuados según quien? Defíname por favor el término inadecuado. Según el diccionario (inadecuado) de la real academia inadecuado es que NO ES ADECUADO , entonces buscamos adecuado y dice: Apropiado a las condiciones, circunstancias u objeto de algo. Adecuado A las normas. Adecuado PARA ir a la playa.

Como podemos apreciar, el término adecuado es muy subjetivo. Si me adecúo a las normas, que sé yo, de los testigos de Jehová, por ejemplo, ¿sería inadecuado portar un crucifijo, porque ellos no creen en las imágenes?, entonces. ¿si me toca un seguridad que profesa la religión me mandaría a quitarme el crucifijo? Sería lo adecuado según sus normas. Ahora, en una maternidad, donde los niños nacen de pronto, o planificadamente, ¿no es adecuado que yo vaya a ver al nuevo ser con lo que tengo puesto? Y ¿no es adecuado en un país tropical andar en bermudas y sandalias? , según ésta concepción de lo adecuado yo podría decir que no es adecuado el uso de la corbata y flux en un país tropical, y yéndome más allá, podría decir que en un simple resto de colonialismo que hasta nos hace contradecir la temperatura y nos tiene vistiéndonos adecuadamente para vivir en Alemania, por ejemplo?

No es adecuado en una ciudad congestionada y contaminada como Caracas que yo ande solo, por ejemplo, en una cuatro por cuatro?, pero claro, a veces el funcionario burro se esconde tras el reglamento, hecho quizá por algún democristiano que consideraba inmoral el uso de un escote porque permite ver parte de la anatomía femenina. Si ésta es una ley, habría que cambiarla, porque si nos ponemos a ver, ¿no es adecuado tener una revolución en un país que siempre estuvo supeditado a los intereses extranjeros?. Muchas de las acusaciones contra nuestro presidente vienen dadas por lo inadecuado de algunas de sus afirmaciones. ¿ Es inadecuado que llame a Bush el diablo en la ONU? , no sé, quizá, aunque desde cierto punto de vista en bien adecuado que aquellos que representan a su pueblo se callen la boca sobre las atrocidades genocidas de algún yupie cabrón sólo porque no es adecuado exponerlas en el único foro dónde éstas tendrían sentido? Por cierto que adecuado y adecúo se parecen, pero esto es sólo un detalle. NO, deberíamos ya romper con esa cultura clientelista y guachimanista que permite que cualquier funcionario, que fue colocado en su puesto para servir y no para mandar, confunda el poder y quiera estar fabricando normas a su capricho? ¿No debería empezar por ahí nuestra transformación mental? ¿No debería ser una demostración de bravura y coherencia política que el pueblo no siga permitiendo el abuso de funcionarios que confunden el poder de cambiar, como lo ha dicho Chávez, el poder de hacer, con el poder de limitar, de chantajear, de abusar? Abajo la cultura guachimanistica que permite a un funcionario fabricar normas a su antojo porque esa es la génesis de la impunidad que le permite a un policía motorizado circular por las aceras y luego pretenda decirle a alguien que se comió la luz cuando no había nadie que rompió alguna ley? No sé, pero ya está bien de normas insólitas, creadas sobre la marcha para seguir aplastando la conciencia y el derecho de ser, y el derecho de hacer, y ¿quién dice que es inadecuado un escote en un país que , a veces, llega a los 30 grados de calor? Nuestra revolución está hecha de replanteamientos, de palabras por descubrir, de conceptos, porque no hay revolución sin palabras y no hay palabras ciertas sin revolución. Abajo la cultura guachimán o cancerbero, como la quieras llamar.

Hace poco, a una funcionaria autócrata y guachimanistica se le ocurrió que yo no podía ir en bicicleta a mi lugar de trabajo porque no era “correcto”, y ahora, yo no puedo promover un vehículo de transporte ecológico y bien coherente con la cultura que queremos generar, simplemente porque a ella, se le ocurrió un día que eso no era adecuado. Si vamos a hablar de lo adecuado deberíamos entonces conformarnos con el orden establecido, ¿qué no nos conformamos? ¿qué estamos haciendo una revolución? Entonces, elimíname esas palabras, elimíname esos términos de todas las puertas de éste gobierno, déjalos para los centros comerciales elitistas o para las discotecas racistas donde no es apropiado ser afro descendiente y no me jodas, así de claro.

Marjiatta Gottopo-

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